Capítulo 73: Quiero una respuesta ahora, gatita
Los brazos de Kath parecían gelatinas semi cuajada, las piernas le temblaban, bueno, todo le temblaba a decir verdad.
Para cuando Edan le quitó las restricciones ya se le había cómodo el coño, dos veces y la había dejado al borde del orgasmo un par de veces y aún así no la dejo correrse en ningún momento, después de todo era un castigo, pero con lo masoquista que era, lo estaba disfrutando a lo grande.
La dejo en una de las tumbonas del balcón