Capítulo 72: ¿Aún quieres seguir siendo descarada?
Era la combinación más excitante que estaba sintiendo ella en ese momento, se sentía tan llena que era imposible no gemir.
Edan la sostenía de las caderas clavándole los dedos en la piel mancandoselos notoriamente al tiempo que se enterraba en ella con un hambre incontenible.
La desea y Dios sabe cuánto lo hacía.
Había esperado tanto por ese momento que ahora que la tenia en sus garras no iba a soltarla hasta estar lo suficientemente saciad