—¿Es en serio?— dijo Kath cuando estaba en el asiento de la enorme camioneta, y es que cuando se estaba colocando el cinturón de seguridad su vista fue directo al espejo retrovisor.
—¿Te gusta? — dijo Edan luego de poner la llave de contacto y encender el motor del auto, este rugió potente. Un cosquilleo se asentó en el interior de Kath al ver que Edan se acercaba a las bragas que estaban guindadas en el espejo retrovisor y las acercaba a su nariz— es un lindo recuerdo, además que decora perfe