—Muy bien si gustas puedo acompañarte a la puerta de su casa
Es ahí donde me pongo un poco seria, y es que aún no logro entender donde rayos esta Alexander, él ni siquiera ha hecho por buscarme ni yo a él.
Sin querer limpio una lagrima la cual recién ha salido de mi ojo derecho.
—¿Pasa algo Brens? —Santiago me mira un poco preocupado.
Intento sonreír pero otra lágrima sale.
—No, es solo que no tengo idea de donde esta él—pestañeo un poco.
— ¿Cómo que no sabes dónde está? Si bien sabía que usted