—¿Cuánto más lejos?
—Estamos a mitad de camino, —dijo Valentino por encima del hombro, aunque su tono era bajo, como si temiera que alguien lo oyera.
Estaban en medio de la nada con nada más que los animales salvajes huyendo de su camino. ¿Quién demonios los iba a oír? Toda esta situacion era una autentica locura. Miguel estaba seguro de que habían estado corriendo durante horas. Sin duda se sentían como horas aunque cuando miro su reloj de pulsera vio que habia pasado menos de dos horas desde