Capítulo 48 — Sospechas que crecen
La casa había quedado en silencio. Era ese tipo de silencio que no era paz, sino una pausa incómoda entre pensamientos que no terminaban de ordenarse. Nerina había cerrado la puerta de la habitación de sus hijos hacía apenas unos minutos, luego de que Evdokía había insistido en que le contara una historia antes de dormir, Calíope se había quedado dormida abrazando su muñeca y Dimitrios había preguntado, con esa inocencia que cortaba más que cualquier palabra a