Capítulo 32 — Primera grieta
El sonido de la puerta en la mañana no fue un simple llamado, fue una intrusión. Kiara apenas alcanzó a fruncir el ceño cuando abrió la puerta, esperando quizás a un repartidor o algún vecino curioso, pero lo que encontró al otro lado no fue cotidiano, fue peligro.
Artemis al verla no sonrió ni pidió permiso, solo esperó a que ella lo asimilara y luego entró como si nada.
Su presencia en esa casa llenó el espacio como una tormenta que decide instalarse sin previo av