Capítulo 36: El abuelo y las sospechas
La noche no caía sobre la ciudad, esta la envolvía. Atenas respiraba con esa elegancia antigua que parecía esconder secretos en cada esquina. Con luces cálidas, murmullos lejanos y el tintinear de copas en restaurantes elegantes donde los acuerdos importantes se cerraban con la misma suavidad con la que se rompían las lealtades.
Artemis llegó primero al restaurante de esa noche. Como siempre la puntualidad en él era una virtud. Este eligió una mesa apartad