Mundo de ficçãoIniciar sessãoSiguiendo El Rastro
Callum no dejaba de caminar de un lado a otro en su despacho, con las manos crispadas y los ojos rojos de falta de sueño. Llevaba días viviendo entre reuniones legales, informes financieros y el silencio absoluto de Aurora. Cada minuto que pasaba sin saber de ella era una tortura, y el único que soportaba su tensión era Eliot, apostado frente a la mesa con una carpeta en la mano.
Después de varios día







