Mundo ficciónIniciar sesiónSiguiendo El Rastro
Callum no dejaba de caminar de un lado a otro en su despacho, con las manos crispadas y los ojos rojos de falta de sueño. Llevaba días viviendo entre reuniones legales, informes financieros y el silencio absoluto de Aurora. Cada minuto que pasaba sin saber de ella era una tortura, y el único que soportaba su tensión era Eliot, apostado frente a la mesa con una carpeta en la mano.
Después de varios días utilizando a sus contactos, el secretario dio con la dirección de su casa en Nueva York, pero no encontró nada al ir allí. Luego quedaba una segunda propiedad a su nombre, una casa de verano en Shore que no había sido revisada.
- La casa de Nueva York no tiene nada, Callum. - dijo Eliot con un tono controlado, casi quirúrgico - Revisé accesos, registros de servicios, todo. Está vacía.
Callum se detuvo en seco, clavánd







