Por Rodolfo
Fue una actitud chiquilina, pero la entiendo, decidí no decir nada, hacerme el ignorante.
Me desnudé rápido y me acerqué a ella, mi manos estaban traviesas, recorriendo su cuerpo, pero ella estaba tensa.
Le besé los hombros y el cuello, y me di cuenta que se estaba controlando, pero que sentía por mí, lo que sintió siempre.
No controlé mis gemidos y mi erección se la estaba haciendo sentir.
Mi mano buscó dentro de su tanguita, ella estaba húmeda, y yo desesperado, estaba hambriento