Por Kelly
Estuvimos el resto del día muy nerviosos, yo me controlé para no parecer una niña asustada, aunque lo estaba y mucho.
Almorzamos con Gastón y una de las directoras de esa empresa.
Todos estaban enterados de lo que me sucedió.
-Yo no hubiera dejado de llorar y vos estás sonriendo.
Me dijo Silvana, la directora de una de las empresas que estaba almorzando con nosotros.
-Me asusté, es verdad.
Confieso al fin.
-Pero mi papá me recalcó mil veces que en caso de hacer trompos, no pise el fre