CAPÍTULO 84. SOY CAPAZ DE TODO
Un mes después.
—Madis… —Alexander pronunció con dificultad.
—Aquí estoy —corrió hacia él y lo sujetó de su mano.
—Me siento muy mal —refirió con dificultad.
La mirada de la chica se cristalizó.
—Voy a buscar a Olivia —indicó.
Alexander negó con su cabeza y la miró a los ojos reflejándose en el color chocolate de sus grandes orbes.
—No quiero separarme de ti —indicó.
—No me gusta verte sufrir —expresó con dolor.
— ¿Qué puedo hacer para hacerte sentir mejor?
—Abrázame —suplicó—, abrazame muy fu