CAPÍTULO 65. LONG ISLAND
—Aló, aló —volvió a repetir Alexander, ¿sigues ahí? —gruñó lleno de rabia—, se cortó la llamada o me colgó.
—No puede ser —Luke bufó.
—Me siento impotente, ese hombre está dispuesto a dar información, ¿por qué demoni0s me colgó?
—Quizás tuvo un contratiempo, recuerda que están en manos de ese desgraciado.
—Tienes razón, hay que ser prudentes y esperar a que ese hombre vuelva a llamar.
Ingresaron a la habitación, tomaron asiento, Alexander recargó la cabeza sobre el respaldo del sillón.
— ¿Qué