CAPÍTULO 64. ¿QUIÉN HABLA?
Aprovechando que James estaba en la ducha, Madison abrió la puerta de aquella casa con la esperanza de poder averiguar en dónde se encontraban y cómo estaba el panorama, intentaba saber si habían más casas, o si se escuchaba algo más que silencio, pero no lo consiguió en cuanto la luz del día se reflejó en sus pupilas, un hombre cubrió la entrada.
— ¿Qué se le ofrece señora? —el corpulento hombre inclinó su rostro y gruñó como si fuese un perro embravecido.
Madison lo miró apesadumbrada.
—Ayúde