La habitación 308 tiene la misma grieta en el techo.
Pintada encima. Siempre ahí. Irina la mira desde el borde de la cama con el sobre de mensajería corporativa abierto sobre las rodillas y la nota de dos líneas doblada en el cuaderno y la ciudad afuera haciendo lo que hace la ciudad afuera siempre: existir sin pedirle permiso a nadie.
Se levanta.
Va al baño.
El espejo del baño del hotel devuelve la imagen de siempre. Misma altura. Mismo ángulo de los hombros. La medalla sobre la clavícula capt