Octavia
Orión me ayudó a llevar a Aiden a la sala médica dentro del búnker. Mientras corríamos por el pasillo, el eco de nuestros pasos resonaba en las paredes de metal frío.
Llegamos a la sala, un lugar estéril y blanco que olía a desinfectante y miedo. Orión depositó con cuidado a Aiden en una camilla. El sonido metálico de la camilla al recibir el peso de Aiden resonó en la sala, y llamó a Heider para que lo ayudara.
Heider, con sus manos temblorosas y ojos agrandados por el shock, quedó par