Orión
La noche había caído completamente, Seth y su equipo de guerreros, no habían vuelto al búnker, eso solo podía significar problemas.
La puerta de la sala de control se abrió con un golpe, y uno de los hombres de Seth entró, el cansancio y la preocupación marcados en su rostro. Sus ojos, llenos de una mezcla de alivio y temor, se encontraron con los míos.
—Alfa, un grupo de sobrevivientes que estaban en el bosque acaban de llegar, parecen estar heridos, —dijo con voz urgente, su respiración