Daiana era aquella compañera de cuarto cuya cama quedaba justo enfrente de la que estaba cubierta por una colcha. Por lo general, apenas se dirigían la palabra, pero desde que descubrió que Samia y Killian eran novios, la forma en que la miraba había cambiado. En apariencia no era nada grave, pero lo que Daiana hacía —difamarlos a sus espaldas— era algo inaceptable.
Samia la encontró durante el entrenamiento del club de danza clásica. Esbelta como un tallo de bambú, silenciosa y de líneas larga