Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa llovizna era fina todavía, pero la velocidad del barco hacía que Helena la sintiera como pequeñas agujas en la cara.
—Será mejor que se ponga a cubierto, señorita, esta llovizna es engañosa —escuchó decir al capitán del barco—. En estos meses de primavera y verano la lluvia puede ser torrencial y enferma mucho.
La muchacha asintió y fue a pararse junto a Sergio, que miraba la oscuri







