Se sentó con algo de dificultad en aquella incómoda camilla, se sentía bastante adolorido, dormir ahí ya le estaba haciendo mal a su pobre espalda pero nada podía hacer, aún estaba en recuperación.
—Hey, aún no puedes pararte.
Una voz ajena a él lo sorprendió obligándolo a girar la cabeza para mover sus ojos por todos lados hasta dar con la puerta y ver a su mejor amigo parado ahí.
—Lo sé, pero si sigo acostado en esta maldita camilla podría suicidarme.
—Sí, pero el doctor te dijo claramente qu