Mundo ficciónIniciar sesión—¡¿Renuncia?! — cuestionó Paolo casi atragantándose con su saliva. Para él, la idea de que aquella chica renunciara había estado demasiado lejos para ser concebida, más ahora, era una realidad. —¿Está segura de ello? — preguntó una vez más.
—No pienso trabajar con un mentiroso— sentenció luego posan







