Mundo ficciónIniciar sesión—¡Perdóneme jefecito lindo, precioso, querido! — comenzó a excusarse de las maneras que se le ocurría, haciendo que Paolo estallara de la risa.
—Así que ¿Lindo? ¿Precioso? ¿Querido? — se burló mientras las mejillas y orejas de Vanessa se tornaban rosadas.
—¡Es solamente un decir! Además… solo eres mi esclavo— rio Vanessa mientras desviaba su mirada.







