36.
JUDE
Toco dos veces más la puerta, con insistencia, pero igual que los últimos cinco minutos que llevo tocando, no obtengo respuesta.
No quería llegar al punto de tener que invadir su privacidad, porque sé gracias al personal de la entrada que se encuentra aquí, me veo en la obligación de sacar mi llave de repuesto.
Apenas pongo un pie dentro de este espacio noto que las luces están apagadas y solo las cortinas de la sala están abiertas, lo que me permite ver un poco el camino hacia allí.
La co