32.
JUDE
Los paparazzis no nos dejan en paz. Para cuando la ambulancia está lista para trasladarnos, algunos de esos imbéciles se dan cuenta de lo que estamos por hacer y comienzan a perseguirnos por las calles de la ciudad como si su vida dependiera de una nota o una fotografía nuestra.
Mis alarmas están encedidas hasta el punto en que me pongo nervioso de solo pensar que nos van a seguir hasta la mansión, sin embargo soy capaz de respirar cuando noto que a medio camino nuestros propios guardias n