24.
MEGAN
Jamás pensé que hablar con el abuelo daría resultados, pero cuando veo a mi esposo entrar en nuestro cuarto con una mirada baja, comienzo a creer en los milagros de ese señor.
Jude no dice nada, solo camina por el cuarto hasta que se detiene frente a mí, observándome con una expresión que no logro descifrar en estos momentos.
—¿Podemos hablar?—pregunta en voz baja.
Me pongo de pie, asintiendo.
—Si, ¿qué pasó?
—Bueno... he estado pensando en que es momento de que retomemos nuest