Vestido con el elegante traje de novio que le habían dado y completando el atuendo con sus guantes negros, Magnus entró al salón y avanzó por la alfombra roja que lo llevaría al altar.
Los arreglos florales y sus esencias inundaban el lugar y se le revolvió el estómago. A flores olían los funerales, así era en la familia Grandón, así estaba en sus memorias. Y este evento sería el anticipo del funeral de Magnus.
—Se supone que yo debía llegar primero —le reclamó a Bea.
Esperando frente a la mesa