Mundo ficciónIniciar sesiónEl domingo mi hermano prácticamente me arrancó de los brazos de Jonás y casi lloro por quedarme con él como una niña pequeña. Su sonrisa hizo estragos en mis bragas y hasta hice pucheros para que no me soltara, lo que causó que se carcajeara aún más mientras mi hermano miraba divertidísimo la escena.
Me acomodo de brazos cruzados y con el ceño fruncido en el asiento del copiloto del







