94.- Leila.

El domingo mi hermano prácticamente me arrancó de los brazos de Jonás y casi lloro por quedarme con él como una niña pequeña. Su sonrisa hizo estragos en mis bragas y hasta hice pucheros para que no me soltara, lo que causó que se carcajeara aún más mientras mi hermano miraba divertidísimo la escena.

Me acomodo de brazos cruzados y con el ceño fruncido en el asiento del copiloto del

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