Mundo ficciónIniciar sesión— ¡No quiero entrar! – le digo a james e intento regresar al auto.
— ¡Ya estamos aquí! ¿no? – me detiene — ¡Entremos! – respiro profundo.
— ¡Te odio! – beso su mejilla y sonríe.
Al entrar advierto mas de una docena de personas en el salón, mi madre se ve preciosa y al instante reviso mi atuendo. Suspiro cuando vo







