Mundo ficciónIniciar sesiónLas siguientes dos horas son una mierda, me siento como un despojo humano. Tiemblo, vomito y me retuerzo del dolor, cada vez es peor. Leila lo toma muy bien, pero habría dado lo que fuera porque no hubiese venido, porque no me viera así. Mi padre se hizo presente en la habitación cada veinte minutos por las siguientes ocho horas de la madrugada, me tomó cuatro soluciones, dos sedantes y un montón de arcadas bastante productivas, temblores y espasmos, dolores







