52.- Leila.

Me quedo mirando el teléfono como si me fuese a morder, de pronto sonó un estruendo y se ha cortado la comunicación. Es extraño. Evan habla muchísimo y que se haya quedado sin palabras o que me haya dejado colgada es sumamente raro. Me encojo de hombros sin dejar de mirar el teléfono. Suspiro. Él es agradable, pero no me inspira ni un mal pensamiento, es dulce, elegante, fino, distinguido. Demasiado perfecto. No creo en las person

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