Erick
Observo a mi bebé en mis brazos. Su ternura me tiene enamorado, es hermosa. Acaricio su escaso pelo y beso su nariz embriagándome con el peculiar aroma a recién nacido. Abre sus ojos por tercera vez en la noche y parpadea, se comporta como si me mirara, bosteza y se vuelve a dormir. Entonces una persona la quita de mis brazos, levanto la mirada y son los padres de Lorena. ¡No!
— ¿Qué pasa?, entrégame a mi bebé —le digo a la señora Monroe a lo que ella retrocede. Trato de levantarme del so