Gina
Mierda.
Mierda. Mierda y más mierda. Miro a mí alrededor, Chad está casi babeando a mi lado y la habitación está totalmente a oscuras por la gran y gruesa cortina que cubre las ventanas. Me levanto de la cama con cuidado y busco mi bolso, dentro de él está mi móvil y lo enciendo. Diecinueve llamadas pérdidas de Dominic, seis de mamá, tres de Rebekah y una de Lexi. Miro la hora y maldigo entre dientes. Las dos de la tarde, me he quedado dormida. Con rapidez tomo mi ropa y me visto, voy al b