Volker
Y al final, la dejé ir. Me volví cobarde y no la retuve conmigo el día que puso el pie en el aeropuerto, pensé que no iba a funcionar y la dejé marchar, y ahora me había dado cuenta de que me la habían robado entre las manos y no podía hacer nada más que correr a un mar inalcanzable.
—Quieres tranquilizarte, Volker— Mario intenta conseguir lo que ahora mismo era imposible.
—El tipo salió, ¿entiendes lo que quiere decir eso? Es un agresor. Se supone que tenía que protegerla tanto a ella c