Capítulo 32

Obligé a Susy a que se acostara en el sofá. Le había hecho un café, lo más cargado y dulce posible para intentar traerla de regreso.

Era obvio que una taza de café no borraría la ebriedad en un suspiro. Estaba muy pasada, no podía mantenerse de pie ni modular correctamente.

Quería hablar con ella, mi curiosidad y curiosidad era enorme, quería hablar con ella pero era imposible.

Eventualmente se terminó durmiendo en el sofá,
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