Capítulo 31. Cara a cara.
Samantha llegó esa noche al bar con mayor ánimo. Le había encantado el almuerzo que había compartido con Court y conocer la faceta de Robert de hombre trabajador, encargado de cuidar no solo del buen desarrollo de las construcciones que llevaba a cabo para que el cliente quedara satisfecho, sino de los cientos de empleados que tenía a su disposición.
En una ocasión él intervino diciendo que el éxito de su trabajo dependía no solo de la alegría del cliente, sino también la de todos los hombres y