Capítulo 27. Acuerdos.
Samantha se encerró en su habitación, esta vez de forma voluntaria, para terminar de ahogar la furia que la embargaba. Todo lo que hiciera en ese momento lo haría motivada por la rabia y no quería actuar de manera imprudente.
Ya no se podía dar el lujo de cometer más errores.
Se sentó en la cama para reflexionar sobre su situación y evaluar la manera más rápida de salir de ella, pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la puerta de su habitación se abrió sin que llamaran.
—¿Ahora invad