Capítulo 10. Dejarse llevar.
Samantha se sentó en el borde de la cama frente a Robert e intentó mirarlo con la misma intensidad con que él lo hacía, aunque no podía disimular su nerviosismo.
—¿Qué quieres?
Él alzó los hombros con indiferencia.
—Compartir un tiempo a solas con mi esposa. ¿No puedo?
Ella se mordió los labios para controlar su ansiedad.
Debía reconocer que aquel hombre era hermoso. Su atractivo no pasaba desapercibido para nadie. En el centro comercial había notado como las mujeres lo veían con interés, inclu