Ya no pude trabajar bien el resto del día por culpa de Collin, lo único que pasaba por mi cabeza era la forma en que vino a decirme que nunca me había dado una orden. Pobrecito, ahora solo falta que el muy idiota se haga la víctima.
Leo me llamó y terminé en el almuerzo con los proveedores, no me esperaba encontrarme a dos chicos alrededor de los veinte años, tienen una sucursal donde desean vender nuestro producto, se la pasaron todo el tiempo en el teléfono y pidieron agua de pepino, terminam