Con el pasar de los días, el entusiasmo se ha ido por un barranco. No me han vuelto a llamar para asistir a alguna entrevista, y a las únicas dos que me llamaron para presentarme en las respectivas empresas, no me aceptaron por mi falta de experiencia. Aún cuento con algo de dinero y Emma no me ha puesto mayor problema por no poder ayudarla a pagar la renta, pero eso no le quita que me siento terrible y como una carga al tener que aprovecharme de mi mejor amiga. Una vez tenga empleo voy a recom