Capítulo 26

Camila

Era de imaginarse, esos patanes están cortados con la misma tijera. Su pasatiempo de seguro es visitar a esas bandidas en la calle, que sinvergüenza.

—Señorita, aquí está su ropa. Si desea puedo acomodarla de inmediato, mientras usted baja a almorzar. El señor Franco está aquí.

—Muchas gracias, Lola.

—Oh, también dejaré en su closet un vestido que trajo para usted.

Salí de la habitación y bajé las escaleras, tenía afán por verlo y decirle lo de mis padres.

—Señor Franco, estaba esperándo
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