Mellisa
No quería terminar así, entre sus brazos sintiendo su piel acariciar mi cuerpo, no quería porque si empezaba no podría detenerlo.
—Franco, no está bien, estamos en tu oficina. Si alguien viene y toca la puerta…
—Nadie vendrá, espera un poco.
Las veces que nos vemos siempre vamos a un lugar diferente, hemos sido cuidadosos con los demás.
Las ganas de hacerlo se notaban, la erección en el pantalón de él se sentía. Parece desesperado por acariciarme más, lo que me excita.
Franco levantó mi