Como cada mañana, la pareja partió junta al trabajo, y como cada mañana, Ares desaceleró una calle antes del edificio de TEO&ELY. Era el punto de siempre, ahí donde Pilar descendía para recorrer a pie el último tramo, sosteniendo un arreglo que les había parecido prudente. Un pacto hecho de sombras, de apariencias, de un “por ahora” que pesaba más que cualquier certeza.
Pero ese día, apenas el auto se detuvo, Pilar comprendió que seguir fingiendo era la forma más lenta de mentirse, porque en ve