Chantal.
La vida junto a Clarisse había sido un torbellino de desavenencias donde el rencor y la vergüenza ocultaban la necesidad de amor. Refugiarse en la negación ante sentimientos no hizo otra cosa que maltratar las alforjas de su corazón. La pesadez en el pecho le abarcaba como nunca antes, tal vez era demasiado lo que la estaba quemando, tal vez no podía aguantar con tanto al mismo tiempo.
—Sé que es tarde —dijo su madre con la voz entrecortada—, sé que pedir perdón no te devolverá todo lo