Pero Mía en medio de su dolor y angustia, puede percibir el olor de su alfa, eso le hizo dar una punzada en su pecho, y dice inmediatamente. —¡Detén el carruaje!— su voz es de mando, por lo tanto, los Rogues que están encargados del manejo se detiene en seco
Rebeca que va en la parte de atrás supervisando, se baja y se acerca a Mía para saber que paso.
—¿Qué sucede reina Mía?
Pero Mía no responde, ella mira el rostro de su cachorro David, el cual duerme plácidamente entre sus brazos. Así que l