—lo mejor es que me suelte la mano señor Salvatore— Mía intenta soltarse de su agarré, puede escuchar la murmuración de la gente, y puede sentir sus miradas de mala vibra
—descuida, somos buenos amigos ¿O no?— Salvatore en breve movimiento la hace ponerse frente a él —no temas, es que eres tan bella que todos me envidian, por favor, déjame disfrutar de tu compañía— súplica Kians y Mía presiona sus labios para callar sus palabras de negación —vamos a bailar y a comer, a pasarla muy bien juntos