Mía, lo miro con extrañeza, no comprende su actitud. El Alfa, al verla la tristeza de su mate, se calma, y le dice —es protocolo, no quiero que mi manada se enoje por tener preferencias
—disculpe la interrupción mi rey. Mi luna, el rey tiene razón, además, falta poco, pronto volveré a hacer lo que tanto me gusta, me alegra verla, volveré a mis labores— Leticia hace una mini reverencia y luego se marcha nuevamente a sus labores.
Mía quería decirle algo más, o contradecir a su Alfa, en su reino