Apenas llegamos al aeropuerto. Austin se despide de mi.
—Creo que hasta aquí te acompaño… —Dice
—¡Gracias por todo, Austin! —Me bajó de su auto, y el continúa su camino, y sin tiempo de quitarme el vestido, corro lo más rápido que puedo, para llegar al avión de los Winstor, pero apenas cruzo la puerta principal del lugar, Efraín, junto a una docena de hombres, me esperaban.
—¿A dónde crees que vas, damita? —Me pregunta en tono de burla, mientras me saca del brazo casi a rastras y los d