Observo desconcertada y en completo silencio a Austin ante lo que me acaba de decir, mientras que él por el contrario, parece esperanzado, como si algo se hubiera iluminado dentro de su cabeza.
—¿Q-qué? —Finalmente pregunto.
—Piénsalo, es una solución para ambos problemas. Tú y yo deberíamos casarnos.
—¿Perdona?
—Miralo como una solución, donde los dos salimos beneficiados. Yo necesito una esposa para complacer a mi abuela, y no perder la empresa, y tú podrás obtener la visa de có