—¿Pero tú dijiste que esto era solo un trato?. —Austin parece confundido con mis palabras.
—Y lo es, y no porque yo lo dije, sino porque así lo acordamos los dos en un principio. Pero no puedo negar que me he acostumbrado a ti, y que estoy feliz de ser tu esposa. Eres un hombre maravilloso, guapo e inteligente. Me tratas mejor de lo que el idiota de Christian Ruiz me habría tratado, si me hubiera casado con él. De hecho, si te soy sincera, si nos divorciamos, no creo encontrar a una perso