Capítulo 88. Desafiando amenazas.
Alejandro sintió que la sangre le hervía al escuchar las palabras de Marina. Con un tono gélido y controlado, respondió.
—¿Tu nieto? ¿De qué estás hablando, Marina?
Marina soltó una risa sarcástica.
—No te hagas el tonto, Alejandro. Hablo de Alexandre, el hijo de Sergio, mi hijo. Acabo de enterarme de todo y vengo a llevármelo.
Alejandro la miró fijamente, sin ceder a la provocación en su tono. Se mantuvo tranquilo, aunque la furia comenzó a hervir bajo su piel.
Amelia, parada a su lado, sin